¡Decálogo gratis para ser un Knwomad 4.0!

¡No me lo digas!. He roto con el título del post tu sueño de ser un influencer de éxito con legiones de seguidores ávidos de dar likes a chorro a tus publicaciones sobre contenidos cool. ¡No te preocupes!. Este post no pretende que desistas en tu intento de ser alguien en el mundo virtual y de las RS. Más bien te puede ayudar a replantear tu carrera de influencer, si es lo que deseas de verdad.

 

Mi vecina también es Instagramer

 

Y es que vuelves de hacer tu sesión diaria de gimnasio, miras tu Instagram y de repente percibes algo. Las redes están saturadas de gente que pretende ser líder de una profesión, de una actividad, un hobbie, un arte etc. Lo más intrigante es cuando descubres que una persona muy cercana a ti busca el mismo fin: tener un reconocimiento en un campo. O a secas: tener reconocimiento. Sin más.

 

¿Pero cuál es la razón por la que tanta gente se lanza a la carrera de la notoriedad virtual?. Aquí las tienes:

 

  • Las redes sociales son en esencia GRATIS. Todo el mundo puede crearse un perfil y empezar a bombardear tu pantalla de contenido altamente descartable…
  • La ignorancia es atrevida: Los contenidos hablan por sí solos: la falta de nociones en diferentes campos e incluso de cultura general saltan a la vista rápidamente.
  • ¡Envidia!. Tanto sana como menos sana. Y es que desde el principio de los tiempos el ser humano desea poseer las cualidades y virtudes de otras personas exitosas.
  • Satisfacer el ego. Los likes o los comentarios pueden llegar a hacer perder la cabeza a personas ávidas de reconocimiento y con carencias afectivas.
  • Pensar que lo que ofreces es “especial” por la sola razón que es tuyo.
  • Conseguir una fuente de ingresos de una manera fácil y divertida (casi nunca es así).

 

Si lo piensas con detenimiento seguro que identificas a alguien que busca su carrera de influencer motivado por alguna de esas causas. ¡O todas!. ¿Pero es a caso malo conseguir una carrera de influencer guay del Paraguay?. La respuesta es NO. Es más, te animo a que persigas tus sueños. Y por su puesto no hace falta ni que decir que con tus redes sociales puedes hacer lo que te de la absoluta gana. ¡Faltaría más!.

 

El problema es el siguiente: No todo el mundo puede ser influencer y por el camino quedas expuesto a los ojos de todos tus contactos. Esto no es un inconveniente como tal. Si no pruebas y lo intentas no sabes como funcionan las cosas. Pero es cierto que si persistes en tu intento de una forma errónea puedes dar desde una imagen descuidada a una pretenciosa, pasando por ingenua o zarrapastrosa (sí, también). Lo mejor que te puede pasar en el peor de los casos es ser simplemente irrelevante.

 

Y como tu ya sabes, en estos intentos fallidos, los contenidos y estrategias (o ausencia total de éstas) de los candidatos a influencer pueden resultar muy indigestos. Pero en realidad, como muchas veces consiguen el efecto contrario que pretenden, pueden llegar a ser irresistibles (en el sentido irónico del asunto):

 

  1. IMÁGENES: Fotos desenfocadas, en lugares infames o temas de dudoso interés (si quiera para la red de contactos). Y a la inversa: instantáneas demasiado artificiales y pretenciosas. Fotos de monumentos, edificios o paisajes famosos (en Google podemos encontrar las mismas fotos y con buena calidad). Abusar de los filtros es otro gran mal al igual que el culto al selfie sin ton ni son (¡arghh!).
  2. TEXTO: Faltas de ortografía, conexión nula con la imagen de referencia etc. Otros pecados textuales comunes son la cursilería, la falsa sabiduría (P. Coelho dixit), el falso cosmopolitismo (¿quién no conoce a un contacto que utiliza expresiones a cascoporro en inglés pero que jamás ha salido de su pueblo de 20 habitantes?) o el párrafo interminable bajo foto. El último gazapo sería el que para mi gusto es el más delicioso de todos los de escritura: el texto justificativo. Lo veremos más adelante.
  3. ETIQUETAS Y MENCIONES: Utilizar etiquetas sin necesidad, que contengan un humor estomagante, abusar de las mismas o utilizar una gran cantidad cada vez que publicas.

LOS ERRORES DEL INFLUENCER

Pon un influencer en tu vida

 

¿Pero qué diferencia a un influencer de un usuario raso de redes sociales? Básicamente que el influencer tiene una intención clara de sobresalir y ser reconocido en un campo o varios. Busca por lo general conseguir una base numerosa de seguidores que lo aupen al altar de la influencia virtual. Es muy fácil reconocer a un influencer consolidado como Dulceida, El Rubius o El Comidista. ¿Pero como reconocemos a un proyecto de influencer? Clasifiquemos los diferentes tipos de usuarios sociales que nos solemos encontrar allende las redes…

 

  1. Espía: Se diferencia por tener creado un perfil pero no sube ningún contenido. No interactua pero es de los que más curiosean las redes…
  2. Sin filtros: El contacto que todos tenemos que no tiene reparos en subir contenidos a granel sin el más mínimo sentido de la ética y estética. Entrañable.
  3. Tikis-mikis: No tiene como objetivo ser influencer pero pone excesivo celo en los contenidos que comparte en espacios de tiempo largos. Un tanto petulante.
  4. Zen: Consigue tener unas redes sociales simpáticas y equilibradas sin demasiadas pretensiones o miramientos.
  5. Aspirante: Le gustaría ser un influencer con 20M de seguidores. Pero de momento se encuentra en un quiero y no puedo. En general desconoce muchos aspectos necesarios para llegar a ser un crack de las redes sociales.

 

Una categoría a parte es la relativa a la marca personal o corporativa. Es decir, empresas y personas que utilizan las redes sociales no como una forma de hacer carrera de influencer sino como de transmisión y comunicación efectiva de unos valores y características concretos. A mi parecer, y a pesar que nada es bueno o malo en valores absolutos, es la forma de estar en las redes más recomendable. Tu actuación en las redes no es buena o mala. Depende de tus objetivos, de si es consecuente con los mismos (¡procura tenerlos!).

 

Y es que la ausencia de una brújula o metas que marquen nuestra actuación en las redes sociales es sinónimo de catástrofe. Si un barco no tiene claro su destino irá a la deriva indefinidamente. Eso es lo que te puede pasar o te está pasando ahora mismo en tus redes (¿verdad?). Te aconsejo que comiences a pensar sobre los objetivos que persigues en tus perfiles sociales. Sino estarás cometiendo numerosos ciber-pecados a la vista de toda tu red de contactos.

 

Además, no solo tienes que tener en cuenta tus objetivos virtuales. Hay una cosa que nunca me cansaré de repetir: no pierdas de vista a tu EGO. Internet nos permite tener la biblioteca de Alejandría a solo un click. ¡Cuanto habrían pagado los clásicos griegos por disponer de todo el saber contenido en un pequeño dispositivo!. Sin embargo, ¿cómo utiliza internet la mayoría de los mortales?. Pues en mirarse el propio ombligo en forma de me gustas. Llegando a ser incluso en muchos casos patológico: el hambre de reconocimiento para alimentar nuestro ego puede ser muy peligrosa.

 

En esta línea, intenta diferenciar si tus contenidos obedecen más a un ego desbocado y a la necesidad de reconocimiento que a una razón objetiva. Piensa: ¿qué necesidad cumple compartir este contenido?, ¿es imprescindible o no aporta nada relevante a tu estrategia?. Si tienes alguna duda aquí te dejo un listado de actuaciones movidas claramente por un afán de gustar, de ser reconocido o ser visible a cualquier precio:

 

  • Metralleta Selfie: ¿Qué interés puede tener para tus contactos ver en primer plano tu jeta a cada rato?. No entremos en poses estudiadas, miradas o morritos..porque es lamentable.  Míratelo (y no tu cara).
  • Graciosismo profesional: Twitter es el lugar de actuación propicio para este pecado. El afán de notoriedad mediante el ingenio suele crear una atmósfera desquiciada y competitiva. De lo peor.
  • Conóceme a fondo: ¿Es indispensable mostrar TODOS tus conocimientos, tus facetas o gustos a través de tus redes?. Obviamente no. ¡Ah, espera llaman a la puerta!. Toc, toc, ¡soy tu ego!.
  • El día de la marmota: ¡Otra vez la misma foto pescando no por favor!. Ya sabemos que te gusta pescar pero ver la misma imagen una y otra vez es muy cansino.
  • El camión de la basura: No tengo nada interesante que publicar pero subo a mis redes aunque sea una foto de una cuchara oxidada y con restos de comida. Adicción al like muy seria.
  • La hora del sermón: Pensar en alto o dichos populares para poder atizar a alguna persona/s de forma “secreta” delante de tus ciberamigos y tu resultar la vencedora moral en tus redes. Más madera al ego
  • El turno del famoso: Imitas actitudes de gente famosa, deportistas, artistas… que todo el mundo copia. Aburre y tu resultado puede causar risa (quizás el efecto contrario que buscabas. ¡Glups!).
  • Justificar lo injustificable: ¡Mi pecado favorito!. Sabes que tus contenidos son una simple busqueda de likes y prescindibles al 100%… pero justificas esta actualización con una explicación interminable. Una imagen dicen que vale más que 1,000 palabras. Entonces, ¿por qué tienes la necesidad de justificarla tanto?. Toc,toc…

 

Es de justicia decir que la mayoría de actitudes desequilibradas tienen un origen y sus efectos se reproducen en las redes sociales al igual que en la vida misma. En estos casos tan evidentes se recomienda la ayuda de un profesional (un coach, psicólogo etc.). En los casos más comunes descritos anteriormente te recomiendo que indagues las causas que provocan estos comportamientos y comiences a trabajar sobre ellos para superarlos.

 

 Escucha el podcast sobre influencers:

 

¿Cómo hacer carrera de influencer?

 

Nadie tiene asegurado el éxito como agitador de masas y opiniones. Ni si quiera, aun que no lo creas en el caso que tuvieras un ego sideral. La realidad es que es una meta que combina trabajo, oportunidad y suerte. Pero si tienes decidido que deseas formar parte de la aristocracia de las redes acá van unos consejos:

 

  1. Especialízate en un segmento.
  2. Elige un tema que te apasione.
  3. Cuida tus contenidos.
  4. Crea contenidos diferentes a tu “competencia”.
  5. Identifica tu público y publica en función de ellos.
  6. Publica con la frecuencia que establezcas.
  7. Sobriedad.
  8. No publiques nada prescindible.
  9. No te dejes llevar por tu ego o emociones.
  10. Sé leal a tus seguidores.

 

¿Fácil, no? Pues no. Como ves hay multitud de factores que entran en juego para el éxito en tu carrera de influencer. Recuerda que hablamos de llegar a ser un usuario de referencia, no una persona que usa las redes con objetivos más pedestres. La realidad es que las RS están atestadas de proyectos de carrera de influencer que carecen de originalidad y que copian a los influencers más conocidos en moda, gastronomía o bienestar. Métetelo en la cabeza: nunca vas a ser Dulceida porque para eso ya existe ella. Y la gente prefiere el original a la copia.

 

Tampoco te recomiendo atosigar a la gente para que te siga en tus perfiles sociales. Puedes ganar muchos seguidores de golpe pero al final la realidad pone las cosas en su sitio. En relación con esto existe una evidencia horrorosa: el ratio seguidores/likes. Por ejemplo, un usuario con 20.000 seguidores pero que sus contenidos reciben de media 100 likes. Ciertamente se percibe enseguida que esa persona ha realizado una estrategia agresiva de captación de seguidores. En el fondo no le siguen, aunque los tenga reflejados en su cuenta.

 

Y tampoco hay que mirar a otro lado para asegurar que muchos supuestos influencers han basado en gran medida su tirón social gracias a su aspecto físico y atractivo. Pero ocurre como en el caso anterior, cuando llega la hora de convertir seguidores en dinero el castillo de naipes se desploma.

 

En el fondo no es necesario tener una legión de seguidores. Más vale pocos pero buenos. Y buenos significa que se traduzcan en ventas, leads o notoriedad. Y ser un influencer de verdad es precisamente eso.  Nunca lo pierdas de vista.

 

¿Qué te ha parecido el artículo? Espero que hayas sacado conclusiones útiles para tu carrera de influencer…¡o para advertir a otros que llevan una carrera de influencer un poco torcida!. Puedes dejar tu comentario más a bajo. ¡Abrazos!.

 

PD: Para que te rias un poco, aquí te dejo mi foto más influencer… ¡Disfrútala!…¡o quémala!

 

 

 

 

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